lunes, 31 de julio de 2023

El fenómeno de la película Openheimer: la cara oculta de la ciencia.

Hace ya bastantes años, escribí un pequeño relato, mezcla de información real y de ficción. No hay que esconder que buena parte es un básico corta-pega de la Wikipedia, pero es que no hay mejor manera de introducir la atrocidad, que hablar de la realidad. Aquí os lo dejo:


8:16:43


El 6 y 9 de agosto de 1945 fueron lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki las primeras y únicas bombas atómicas con uso militar no experimental. En pocos segundos, ambas ciudades quedaron devastadas. Se calcula que en estos primeros instantes, en Hiroshima, la bomba mató a más de 120.000 personas de una población de 450.000 habitantes, causando otros 70.000 heridos y destruyendo la ciudad en su casi totalidad. En Nagasaki, el número de víctimas causadas directamente por la explosión se estima en 50.000 mortales y 30.000 heridos de una población de 195.000 habitantes. A estas víctimas hay que sumar las causadas por los efectos de la radiación nuclear. De una población de 645.000 habitantes, el número de víctimas pudo sobrepasar las 400.000 o 500.000, de ellas, 200.000 o 250.000 mortales (los datos difieren según diversas fuentes).’ [...]

El 6 de agosto, amaneció minutos después de las 5 de la mañana. Estados Unidos podría haber tirado la bomba a las 6.00 h, lo que les daría una perfecta visibilidad, pero esperaron a que el centro de la ciudad se llenara de entre 100.000 y 150.000 civiles adultos (que desde las 7.00 o 7.30 h empezaban sus trabajos). Además a las 7.30 h poco más de 100.000 niños y niñas entraron en las numerosas escuelas (también en el centro de la ciudad). A las 8.15.17 h, el B-29 Enola Gay dejó caer la bomba atómica Little Boy (‘niño pequeño’). La bomba cayó haciendo un ruido sibilante que no se percibió desde tierra. Para aumentar su alcance letal, la bomba estaba programada para iniciar la reacción nuclear a unos 640 m de altura. A las 8.16.43, la bomba estalló a la altura convenida, con una explosión de la magnitud de 20.000 toneladas de TNT. A las 16 milésimas de segundo de la detonación, se desplegó una bola de fuego primero violácea y luego de color blanco intenso y brillante como un flash fotográfico, con una temperatura de 50 millones de grados. Quienes vieron esta luz y vivieron para contarlo quedaron ciegos permanentes (y murieron meses después debido a la radiación). A las 25 milésimas de segundo la bola alcanzó un diámetro de 300 m, que vaporizó instantáneamente a todas las personas dentro de la clínica Shima y a miles quienes circulaban directamente bajo del estallido. La presión ejercida por la onda expansiva inicial fue de varias toneladas por centímetro cuadrado. En algunos instantes se creó una columna invisible cuya compresión resultó enorme... el calor y la presión instantánea vaporizó a más de 80.000 personas.

Al día siguiente, en las principales ciudades estadounidenses festejaron por todo lo alto el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima. Los medios de comunicación exclamaban: Damos gracias a Dios por haberle dado a América la bomba atómica, porque ¿quién sabe como la hubiera usado otra nación?’ [...]

Alfred apenas tiene fuerzas para cerrar la página de Wikipedia. Bebe un sorbo de café y guarda silencio. Un pequeño e intimo homenaje para los cientos de miles de inocentes que murieron hace 60 años en un país que él jamás ha conocido. Inocentes que no tuvieron tiempo de rezar, ni de temer, ni de defenderse; solo pudieron morir en silencio. No hubo piedad, ni gritos, ni llantos. Simplemente fueron masacrados. Supongo que algo parecido a lo que les sucedió a aquellas pobres victimas que murieron en Manhattan un once de septiembre. Curiosamente, el proyecto donde se preparó exhaustivamente la brutal matanza de Japón tenía ese nombre: Proyecto Manhattan. La gran manzana, la llaman. Alfred estuvo allí una vez. Las noticias hablaban de una ciudad rota por el dolor, indignada por el irracional ataque que sufrió en su momento. Sin embargo, nadie en New York parecía ya acordarse de las heridas que dos aviones causaron en el corazón mismo de su isla más importante. Casualmente, dos aviones, hace ahora 60 años, asesinaron a un cuarto de millón de personas en la isla más rica del pacífico. Crimen preparado y firmado impunemente por un país: Estados Unidos. Si, ese mismo que reza a Dios por las victimas del terrorismo y le da gracias por aniquilar a inocentes de piel amarilla. Pero, ¿Es culpable el pueblo americano de la locura colectiva de su ejercito? ¿Es justo que paguen inocentes por la muerte de inocentes? ¿Qué tiene que ver Dios en todo esto? Alfred sabe que nadie va a contestar a sus preguntas retóricas. Quizás habría que ponerse en el lugar de los implicados. Imagina la cara de Paul Tibbets antes de subirse al avión que se encargaría de destrozar a un incalculable número de seres humanos; seres humanos como él. Personas con hijos como los suyos; niños como Paul lo fue un día. Se imaginan: un tierno colegial jugando en el parque o haciendo castillos en la arena de la playa; sin hacer daño a nadie, sin creer en la violencia, sin odio en su mirada... sin el odio que sintió al activar el mecanismo destructivo más grande creado por el hombre. Pienso como sería el hospital donde nació Tibbets; el momento en que su madre lo cogió entre los brazos y le mostró la más angelical de las sonrisas. Seguro que no adivinó que llegaría el día donde ese retoño suyo se convertirá en el mayor asesino de la historia, ni que el arma de destrucción masiva más mortal jamás utilizada, llevará su nombre: Enola Gay. ¿Estará esta madre orgullosa de su hijo? ¿qué puede llegar a pasar por las cabezas de los exaltados que salieron a la calle a celebrar la matanza de miles de semejantes? ¿se sentiría Tibbets como un héroe? ¿cómo puede estar expuesto el Enola Gay en un museo que honra los logros aeroespaciales? Más preguntas... Más silencio... Silencio como el que guarda Dios cuando se le da gracias por la muerte o como el que guarda Alfred cuando lee la historia de una masacre o como el que se oyó en las bocas de los ciudadanos de Hiroshima cuando Truman, el bastardo convertido en deidad, decidió que les había llegado su hora... 8:16:43

miércoles, 5 de julio de 2023

Presentación "Patria de lobos"

 El día 6 de julio, en la calle Reyes Católicos, 18, en Almería, Elena Flores presenta su obra "Patria de lobos" a partir de las 19:00 horas, en las librerías Picasso.


Patria de Lobos (2023, Bohemia Ediciones) es un poemario donde trata temas sociales entre los que destaca el feminismo y el activismo LGBT desde diferentes puntos de vista.

Elena Flores es socia de la Asociación Verso Abierto.

Luchando con versos contra el imperio del tiempo (Reseña)

Reseña del poemario El imperio del tiempo, de nuestro secretario Antonio Togores Torres, escrita por el socio Francisco Delgado-Iribarren, y publicada en la revista cultural Proverso.


Luchando con versos contra el imperio del tiempo

 

El tiempo es el segundo mayor de los imperios. Por encima de él, solo está el imperio de la eternidad, el imperio de Dios. Todos los imperios terrenales están sometidos al imperio del tiempo. Los imperios se apagan como luciérnagas, como en el haiku de Borges:

 

¿Es un imperio

esa luz que se apaga

o una luciérnaga?

 

Antonio Julián Togores Torres (La Coruña, 1955) tiene la gallardía de confrontar sus versos con el imperio del tiempo. Ese es el título, elegante, imponente, de su obra, que consta de treinta poemas. Publicado en marzo de 2021, el nombre de la editorial también nos remite al concepto inabarcable del tiempo, pues suponemos que viene de Michael Ende, autor de La historia interminable.

La edición se presenta muy cuidada, con una portada brillante que recrea el engranaje del tiempo. En una de las solapas vemos una foto del poeta, junto a un cuadro (parece de Van Gogh) en el que aparece un hombre leyendo en campo abierto, es decir, haciendo buen uso de su tiempo.  

Los treinta poemas mantienen cohesión estilística y temática. Emplean una amplia variedad métrica (de 3 a 14 o más sílabas) y recurren frecuentemente a la rima, donde predomina la asonante sobre la consonante. Algunos de los poemas (Fuego, Río, Incautos personajes) tienen forma de romance.

El tono es solemne, limpio, claro, reflexivo, filosófico, metafísico. Togores Torres muestra un gran amor por las palabras, las cuida y las entrelaza con un ritmo cadencioso, melódico, lírico. La musicalidad y sensualidad de algunos poemas recuerdan al Bécquer de las Rimas:

 

Sí, te veo. Sí, te reclamo. (Togores)

Oh ven, ven tú. (Bécquer)

*

Recoge tus ardientes alas,

Mariposa… (Togores)

Volverán las oscuras golondrinas... (Bécquer)

 

Antonio Togores es un poeta romántico, y por eso en ocasiones recuerda a Bécquer, en otras a Espronceda y en otras a Rosalía de Castro. Incluso dentro del mismo poema, como es el caso de Muerte viva.

 

Recuerdo un día triste

donde mi felicidad fue poder amar. (Togores)

 

Yo no sé lo que busco eternamente

en la tierra, en el aire y en el fuego. (Rosalía)

 

La estrofa continúa con:

 

Donde mi alegría, la libertad;

Donde mi honor fue la verdad;

Y mi camino, la soledad.

 

Que recuerdan a La canción del pirata de Espronceda:

 

Que es mi barco mi Tesoro,

Que es mi Dios la libertad…

 

Togores Torres lleva muy a gala ser gallego, y eso se nota en el carácter contradictorio y ambivalente de este poema, donde no se sabe si sube o baja, donde expresa unas dosis de morriña dignas de su paisana Rosalía. Solo por los mencionados dos primeros versos merecería el premio al gallego del año.

El poema Quisiera comprar recuerda de nuevo al Bécquer de los anhelos imposibles, expresando ese ansia tan común en los poetas de despojarse del cuerpo y ser todo alma, de alcanzar la libertad total del espíritu.

En Más bella, expresa la angustia y la zozobra del enamorado, cantando y añorando a la amada ausente,

 

Eres tú mi silencio,

Eres mi dolor,

Eres todo mi deseo.

 

A continuación, en Fiel amigo, escribe la pasión del corazón arrebatado:

 

Tu corazón a tiras no lo quiero.

Si te doy el mío, te lo doy entero.

 

En el poema Dices se manifiesta el poeta incomprendido:

 

Y no me creo comprendido,

Pues solo puedo comprenderme yo.

 

En Vivir de pensamientos lanza una serie de preguntas desgarradas a Dios:

 

¿Por qué en este mundo tengo que vivir yo?

¿Por qué es tan lento que todo sea amor?

¿Por qué no sabemos que en esta vida existe tu amor?

¿Por qué solo los valientes pueden aguantar el dolor?

 

Togores señala la falta de correspondencia entre “este mundo de dolor” con “ese Dios que es el amor.” Es un poema muy profundo, muy espiritual, muy religioso, que culmina con una pregunta desgarrada:

 

¡Oh Dios! ¿Por qué la muerte no es antes que el dolor?

 

Pero el orden es el que es, ya lo dijo Cervantes: “No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe.”

El tiempo, “que ni vuelve ni tropieza” (Quevedo), está presente en todo el poemario, en algunos versos de forma explícita:

 

¡Sé vivir con el tiempo!

*

No perdamos tiempo, cariño.

*

El ultimo adiós del tiempo.

 

Pero también hay espacio para un paisaje querido, como es la ría ferrolana.

 

Es mi ría ferrolana,

Es mi ría del alma.

 

En el inquietante Alcé la vista se aparece en la noche el fantasma del padre muerto, como en el Hamlet de Shakespeare. Es un poema sensible, delicado, conmovedor.

Fuego y Río son dos poemas ambiciosos, con forma de romance y con fuerza simbolista. El poeta se identifica y se funde con los elementos naturales.

 

Y yo, que soy el Fuego,

Desgraciado ser, te digo

Que a salvarte vengo.

*

Es este un río que ama,

Es este un río que deslumbra,

Es este un río que no pide nada…

 

En Sombra de un nombre aparecen la violencia, la rabia, las oscuras pasiones humanas.

 

Porque no soy el vagabundo que vela

El amanecer de la Estrella en que nací.

 

En definitiva, se trata de un poemario honesto, crudo, desgarrado, profundo, que se adentra en las complejidades del alma humana, en su anhelo de amor, en su soledad, en su dolor, en su debilidad ante el mundo implacable, en su fragilidad ante el imperio del tiempo. Léanlo antes de que sea demasiado tarde.

 

Francisco Delgado-Iribarren Cruz

Mombasa, Kenia

12. IV. 2023. 

jueves, 22 de junio de 2023

El irresistible ingenio de los Algos (Reseña)


Reseña del poemario Algos, del socio José Luis Calero, escrita por el socio Francisco Delgado-Iribarren, y publicada en la revista cultural Proverso.


El irresistible ingenio de los Algos

 

“Llegados a un punto, todos tenemos Algos que contar”. Con esta premisa casi incuestionable, presenta José Luis Calero Moriano (Madrid, 1967) su primer poemario, titulado Algos. Ya lo decía Oscar Wilde: “No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que contar y contarlo”. El buen escritor es el que cuenta bien ese algo (o esos algos), como es el caso de Calero.

Algo que hay que destacar de Algos es su bella encuadernación. Editado por Olé Libros en 2023, en tapa blanda con solapas, el libro seduce desde su portada: una composición abstracta a base de pinceladas, diversas en sus colores, formas y tamaños. Algos.

El libro agrupa más de un centenar de poemas breves (y lo breve, si bueno, dos veces bueno, como sentenció Gracián). La métrica es variada, la rima frecuente. El ingenio es el máximo común denominador en Algos, ingenio presente desde el título hasta la última palabra. El ingenio no suelta a Calero…

… ni en la dedicatoria:

 

A mis bolígrafos Bic,

porque al quitarnos las capuchas

y hacer el amor nunca me fallaron.

 

… ni en los poemas introductorios:

 

Sé de un lugar

donde no se fuerza lo que se escribe,

solo que últimamente

no lo encuentro.

 

… ni en la nota preliminar:

 

Y creo que escribo

porque con la voz no me expreso como quiero,

y escribiendo no me creo

ni lo que digo.

 

… ni en el salvoconducto:

 

Antes de nada, quisiera decirte que con este libro solo pretendo compartir contigo algunos orgasmos que tuve cada vez que la vida me hizo el amor.

 

… ni en la introducción:

 

En primer lugar, quisiera subrayarte que tienes entre las manos un libro que yo calificaría de autoayuda; pero, cuidado, de autoayuda para mí.

 

Los ciento y algo poemas de Calero están llenos de vida, pero no en el sentido cursi de llenos de amor, esperanzas, ilusiones y mariposas en el campo, sino en el sentido real de cotidianeidad, amistad, dudas, zozobras, soledad, amores, desamores, celos, desengaños, enfermedades, vejez… La impronta de Calero, además de su ingenio, es su sentido del humor, que baña todos o casi todos sus poemas: un humor casi siempre irónico, a menudo sarcástico, a veces cínico y canalla.

 

El tipo más fiel

al que llegué a conocer

 

siempre que se iba de putas

lo hacía

con la misma mujer.

 

Calero es un enamorado del lenguaje y eso se nota en cómo lo emplea, con precisión y concisión, en cómo juega con él, en cómo se aman, en cómo lo exprime para sacarle todo su sabor, todo su jugo. El poemario abunda en juegos de palabras, incluso (rara avis) en juegos ortotipográficos que hermanan al autor con los poetas dadaístas:

 

El loco de amor no nace,

ni se hace,

evleuv es.

 

*

 

Mi vida es   ella

         

            b

 

A Calero le gusta sorprendernos con sus giros de guion, le gusta sacarnos de nuestras zonas de confort, le gusta recrear el mundo con los ojos imaginativos de un niño o de un taquillero de aparcamiento. Es su mirada personalísima, singular, única. Profunda y acerada. Como muestras, otros dos de mis poemas favoritos:

 

Busco mirona

que busque mirón,

 

para no dejar

de prestarnos…

atención.

 

*

 

Cariño,

 

¿has abierto el mensaje

que te acabo de susurrar al oído?

 

No, mi amor,

todavía no me ha llegado.

 

En definitiva, Algos es un libro que he leído con genuino interés, con acuciante curiosidad, con complicidad lectora… A menudo con una sonrisa en la boca o en el corazón, en ocasiones con alguna carcajada aireándome el pecho, o con la profunda emoción que da descubrir un hallazgo poético, de esos que te llenan la mente de luz, de felicidad. No solo recomiendo que lean este primer poemario de Calero, sino que estén atentos por si sale el segundo, como yo voy a estarlo.

 

La lectura siempre te hará aprender,

 

la mala a ignorar,

la buena a mirar,

la mejor…

a ver.


Francisco Delgado-Iribarren Cruz

Madrid, 14. VI. 2023

jueves, 25 de mayo de 2023

Rebeca Márquez. Feria libro de Madrid.

 Rebeca Márquez, socia de la Asociación Nacional Verso Abierto, firmará su libro "Habitante de la mirada" en la caseta 322, de la Editorial Cuadranta, el día 28 de mayo, entre las 19:00 y 21:00 horas, en la 82ª Feria del libro de Madrid.





Ángela Hurtado. Feria del libro de Madrid.

 Ángela Hurtado Ayala, socia de la Asociación Nacional Verso Abierto, firmará su libro "Te recordaré bailando" en la 82ª Feria del libro de Madrid el día 28 de mayo, de 17:00 a 18:30 horas, en la caseta 155.






Elizabeth Salvatierra. Feria del libro de Madrid.

 Elizabeth Salvatierra firmará en la 82ª Feria del libro de Madrid su trilogía poética: "Dentro", "Fases cíclicas" y "Sueños tácitos en la retina" el viernes 2 de junio, de 13:30 a 14:15 horas en el Stand Central, Bloque 29-C.





TEMPORADA DE FERIAS 2026

 Tras la exitosa participación de Verso Abierto en la feria del libro de Torrevieja a finales de marzo, publicamos carteles publicitarios de...